Alimentación
La alimentación desempeña un papel clave en el crecimiento y desarrollo del niño. El primer año de vida se caracteriza por un gran crecimiento y desarrollo físico, por lo que la alimentación del bebé debe cuidarse en extremo. Un desequilibrio en la dieta en esta primera etapa puede dar lugar a alteraciones en el desarrollo.
Los hábitos alimentarios adquiridos en esta etapa predisponen a una buena salud futura o, por el contrario, pueden favorecer la aparición de enfermedades crónicas en la edad adulta. Numerosos estudios demuestran que la leche materna es el alimento más adecuado para el recién nacido, ya que ofrece innumerables ventajas tanto para el bebé como para su madre.
Los seres humanos necesitamos energía que
nos ayude a realizar las diferentes actividades: como estudiar, hacer
ejercicio, jugar, etc. Esta energía la recibimos de los alimentos saludables
como frutas, verduras, granos, carnes, etc.
Cuando
el cuerpo procesa los componentes de los alimentos, estos proporcionan la
energía necesaria para que cada parte del cuerpo cumpla con sus
funciones, así como vitaminas y minerales para que dichos procesos se lleven a
cabo como es debido.
No
todos los alimentos debemos consumirlos en la misma cantidad, ni con la misma
frecuencia. La pirámide alimenticia nos podrá mostrar estos indicadores:

Dentro de la alimentación algo fundamental es el agua pura. Esta ayuda no solo a amntener hidratado el cuerpo, sino a limpiarlo.
El cerebro, ese ordenador interno que rige tanto la actividad del espirítu como las funciones fisiológicas, es cada vez menos desconocido, aun que se diga que el ser humano sólo utiliza un 10% de las posibilidades que este órgano encierra. La medicina y la dietética han demostrado que existe un nexo entre nuestra alimentación y nuestro rendimiento intelectual. Un cerebro bien nutrido desarrolla mucho mejor sus capacidades.
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